No tenía ni 18 años, pero se atrevió a llamar a la puerta de Silicon Valley con su hermano Patrick para vender su proyecto. Hoy, con 27, John Collison es el multimillonario más joven del mundo. Y todo gracias a una idea: Stripe.

Por VÍCTOR GODED

«Todo está en la red». Son palabras de John Collison, el multimillonario más joven del mundo gracias a Stripe, un sistema de pagos online que facilita las transacciones en la web. Un hombre hecho a sí mismo, sin una familia adinerada detrás que lo avale y proteja.

La historia comienza en 1998. Aunque no existían aún el ADSL ni la fibra óptica, Internet ya había entrado en la cocina de la sociedad. Un domingo de ese año, su hermano Patrick, de diez años, sacó de su bolsillo las libras que había ahorrado durante la semana para pagar al quiosquero. A diferencia de sus compañeros de clase, no coleccionaba cromos. Su capricho era una revista infantil que enseñaba a programar en el ordenador. En casa le esperaba ansioso su mayor rival: su hermano John, dos años menor que él.

Los Collison vivían en la ciudad irlandesa de Limerick. Allí habían desembarcado el ingeniero electrónico Denis y su esposa Lily, microbióloga. A pesar de sus especialidades, los ingresos familiares provenían del pequeño hotel junto al lago que regentaban. Sus hijos eran distintos a los demás. No competían con sus amigos por ser el mejor al fútbol, sino que se desafiaban entre ellos para ver cuál de los dos sabía más de programación.


JOHN COLLISON, EL JOVEN MÁS RICO DEL MUNDO 1

EL MÁS RICO. La fortuna personal de John Collison es de 1.100 millones de euros. Esa cifra le convierte en la persona menor de 30 años más rica del mundo, por delante de Evan Spiegel, fundador de Snapchat. Además, Stripe opera en 25 países de cuatro continentes y la valoración de la ‘startup’ es hoy de 9.200 millones de dólares tras el último desembarco de capital. De momento, la compañía cuenta con más de 550 empleados en todo el mundo, pero hay perspectivas de que crezca.


En 2007, a la edad en que los chavales montan una banda de rock o tienen su primera relación amorosa, Patrick y John crearon su primer proyecto empresarial. Llevaba por nombre Shuppa, un juego de palabras con el término irlandes ‘siopa’, que significa tienda. Se basaba en un sistema de gestión de subastas que ayudaba a los vendedores online en Amazon y eBay.

Los hermanos Collison eran emprendedores, brillantes –Patrick había ganado un concurso nacional de tecnología y ciencia un par de años atrás, con 16 años– y rebosaban juventud. Tal vez ese fue el hándicap para que sus compatriotas de Enterprise Ireland rechazaran financiarles. Tuvieron que buscar fuera lo que no encontraron en casa, y todos los caminos de la innovación los conducían a Silicon Valley: «Viniendo de Irlanda es muy difícil hacer una startup porque estás culturalmente lejos de lo que los demás están creando. Sin embargo, en Bay Area es mucho más fácil. Es como cuando un actor o actriz se traslada a Hollywood», explican los hermanos.

La aceleradora de startups Y Combinator les tendió la alfombra roja nada más cruzar el charco. Confiaban en su idea. Al carro se subieron dos nuevos socios, los primos Harjeet y Kulveer Taggar, graduados en Oxford. Y le dieron un nuevo aire cambiando el nombre de Shuppa por Automatic. Era marzo de 2008 y las grandes firmas del sector se lo disputaban. Después de una mediática subasta, la canadiense Live Current Media compró el producto por cinco millones de euros.


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AL ASALTO DE ESPAÑA. En octubre de 2016 Stripe, creada por los hermanos Patrick y John Collison, llegó a nuestro país. Tuvo muy buena acogida y empresas como El Corte Inglés ya lo utiliza. Sin embargo, los Collison saben que tienen un largo camino por recorrer: en España solo el 5 por ciento de las compras son online. Su modelo de negocio se basa en que cobran una comisión del 1,4 por ciento del valor de la transacción más 25 céntimos. No hay pago mensual ni hay que darse de alta.


John celebró la mayoría de edad viajando por todo el mundo con su hermano. Era una forma de brindar por haber entrado sin pedir permiso al club más selecto del mundo: el de los millonarios. Pero aunque su cuenta corriente había cambiado, su forma de ser, no. Los billetes no nublaron su creatividad.

Las grandes ideas vienen de una necesidad. «Es fácil hablar con la gente a través de Internet, pero no es tan sencillo hacer transacciones», pensaba el multimillonario. Esa premisa fue el germen de Stripe, una infraestructura tecnológica para hacer pagos, transacciones o crear una empresa a través de Internet. Antes de llevarla a cabo, se matricularon en la universidad: Patrick en el MIT y John en Harvard. No duraron ni dos semestres -al más puro estilo Mark Zuckerberg- y empezaron a aprender por su cuenta. De manera autodidacta se empaparon de libros y manuales que les sirvieron de cimientos para tener una base de conocimiento sólida. Se ajustaron la corbata y en 2010 ya estaban en el mercado.

La reputación conseguida con Automatic les ayudó a tener un ascenso meteórico. En menos de un año ya habían recibido financiación de pesos pesados como Peter Thiel, Sequoia Capital, Elon Musk o Andreessen Horowitz, y a día de hoy tiene alianzas con Twitter, Facebook, Apple, Visa, Alibaba o Deliveroo.

Forbes no les cataloga como los cerebros de una idea totalmente innovadora, pero ellos se defienden: «Con PayPal tienes que enviar a la gente a su sitio web, mientras que Stripe ofrece una forma de integrar los pagos en el sitio web o en una aplicación para móviles». Eso sí, el éxito no les ha cambiado. Hoy, a John Collison le gusta seguir corriendo y tocando el piano mientras su empresa crece y crece sin límites ni fronteras.