Bañadas por el Caribe y el Atlántico, las Bahamas ofrecen un sinfín de posibilidades para conocer cada centímetro de su excepcional riqueza submarina. Bucear entre barcos naufragados o alimentar tiburones son dos de las mejores experiencias que brinda el archipiélago caribeño.

Por CARLOS LISBONA

Sus playas paradisíacas y sus aguas cristalinas no son los únicos atractivos del archipiélago caribeño de Bahamas, un lugar que destaca en el mapa de los amantes del buceo. Las posibilidades bajo el mar son casi infinitas, con delfines como el mejor plan familiar, tiburones para los más valientes el buceo alrededor de barcos y aviones hundidos en el mar para los apasionados de las aventuras.

Actividades como el snorkel, el buceo o excursiones en kayak hacen de Bahamas el oasis ideal para pasar unas vacaciones en familia. Sus áreas protegidas de poca profundidad hacen que este archipiélago sea para muchos el lugar perfecto para perder el miedo a las actividades acuáticas. Todas ellas orientadas tanto a mayores como a los más pequeños, a los que les encantan los delfines, los cuales se convierten en sus amigos más fieles.

Pero si el objetivo es conocer de cerca la historia del archipiélago a la vez que su impresionante fondo marino, la isla del Salvador es el lugar perfecto para hacerlo. Es, de hecho, la meca del submarinismo en toda la zona. Una de sus playas de arena blanca fue el lugar donde el 12 de octubre de 1492 Cristóbal Colón puso el primer pie en el continente americano. Pero Bahamas, además, también ha sido un lugar estratégico para los piratas. Sus ciudades y sus grutas han servido de refugio para los bandidos que arrasaban una gran cantidad de navíos que hasta ahora habían permanecido en el olvido. 


Bahamas: el paraíso del submarinismo

Algunos lugares del fondo marino de Bahamas han sido utilizados para el rodaje de numerosas películas. Operación Trueno y Nunca digas nunca jamás, dos de las míticos filmes de la saga 007 del agente secreto James Bond, han sido rodadas entre remolcadores y barcos naufragados.


Gracias a ello, en la actualidad el fondo marino de algunas zonas del archipiélago es un museo bajo el agua. No solo hay barcos como el San Jacinto, el primero a vapor de Estados Unidos, que se hundió en 1865, también avionetas que en algún momento se estrellaron contra el mar. Restos que ahora tienen una nueva vida y entre los que se puede bucear para descubrir los secretos que durante tantos años han escondido. En los últimos años estos restos se han convertido en un reclamo turístico por su belleza paisajística y por ser el refugio de una fauna de lo más variopinta. Corales de múltiples colores, esponjas e incluso peces murciélago son las especies más fotografiadas de un lugar único en nuestro planeta.

James Bond, el agente secreto más taquillero de la gran pantalla, también dejó su huella en las profundidades de la isla. Lo hizo en los años 80, en el rodaje de las míticas películas Operación Trueno y Nunca digas nunca jamás, cuando algunas piezas de los decorados del rodaje, un remolcador  y una reconstrucción de un bombardero, fueron abandonados cerca de la capital, Nassau, y que ahora han pasado a formar de este museo submarino a unos 25 metros de la superficie. Sus más de 700 islas y sus 200 cayos cuentan con hasta 50 especies diferentes de tiburones, con los que es posible bucear en compañía en mitad de coloridos arrecifes de coral. Gracias a que el archipiélago fue declarado espacio protegido para estos escualos, todos ellos gozan de unos cuidados especiales, y bucear junto a ellos, con una actitud amigable, puede ser una experiencia para recordar toda la vida.

Bahamas puede presumir (y presume) de tener el agua más limpia de todo el planeta, la tercera barrera de coral más extensa del mundo y la mayor concentración de agujeros azules de toda la Tierra. Por eso es un destino imprescindible para los amantes de los deportes acuáticos, que cuando llegan aquí se adentran en el interior de una burbuja cien por cien natural.